Preguntas frecuentes Glaucoma

¿Qué es el glaucoma de ángulo abierto?

El tipo de glaucoma más frecuente es el glaucoma crónico de ángulo abierto. Es asintomático para el paciente. El diagnóstico precoz es fundamental, ya que el daño que genera el glaucoma sobre el nervio óptico, es irreversible.
El riesgo a padecer glaucoma es mayor en pacientes con antecedentes familiares de glaucoma en miopes y en pacientes con antecedente de traumatismos oculares.
La diabetes puede predisponer a la aparición de glaucoma, así como el tratamiento prolongado de corticoides.
A pacientes mayores de 45 años se recomienda una visita oftalmológica cada 2 años, y una vez al año en pacientes con mayor riesgo.

¿Está desaconsejada la cirugía de ICL en pacientes con glaucoma?

Las ICL (implanted collamer lens) disminuyen el flujo de eliminación del humor acuoso a través de la malla trabecular. Hasta hace poco se practicaban unos orificios en el iris (iridotomías) con un láser para facilitar la salida del humor acuoso, y evitar el aumento de la presión intraocular (PIO). En la actualidad la lentilla lleva un pequeño orificio central, que no influye en la visión, que facilita el flujo de salida.
Pacientes con glaucoma controlado podrían llegar a operarse, si bien se recomienda optar por otras cirugías refractivas.

¿Es posible detener el glaucoma con cirugía y recuperar la visión perdida?

El glaucoma es una enfermedad en la que nuestra visión periférica va disminuyendo, y si no se controla su progresión puede afectar a la región central del campo de visión, hasta provocar una ceguera total. La presión intraocular es el factor que se conoce y que está implicado en la pérdida de las fibras que forman el nervio óptico. El glaucoma de ángulo abierto, el más frecuente, se da cuando el ángulo camerular, donde están las estructuras encargadas del filtraje del humor acuoso, deja de funcionar correctamente, por lo que aumenta la presión intraocular y el nervio óptico se deteriora.
El tratamiento del glaucoma actúa controlando los valores de la presión intraocular. En primer lugar se intenta controlar mediante fármacos. Cuando los valores no son los esperados o no disminuyen lo suficiente para detener la progresión, se combinan con tratamientos quirúrgicos; trabeculoplastia, trabeculectomía, esclerotomía profunda no perforante o el implante de válvulas.
El fin de todos estos tratamientos es el controlar y detener la enfermedad, y preservar así la visión del paciente. En ningún caso la pérdida visual dada es reversible. Es por esta razón, la importancia de una detección precoz y un seguimiento adecuado en todos aquellos pacientes con antecedentes familiares.